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Quienes conocen la historia, nos aseguran que esta Fiesta conmemora la Aparición de la Virgen, en la localidad del mismo nombre, a un pastor de Velilla de la Reina, hace ahora quinientos años y también nos aseguran que celebramos el setenta y cinco aniversario de su Coronación y que tal Señora se acerca a la Ciudad de León cada veinticinco años, según las costumbres, para proclamar su Señorío sobre las Tierras Leonesas, que en su Honor se dicen. Todos estos datos, hay quiénes los conocen bien y Ellos son la referencia de la tradición, bien defendida por nuestro Alcalde en estos días pasados en los medios de comunicación pues al igual que en el año 2003, con motivo de la excepcional visita de la Virgen del Camino a la Catedral que lleva su nombre, debió protestar enérgicamente, para mantener lo ordenado al caso, ante desconocedores de las costumbres, que invocando su ignorancia o conveniencia, seguramente anteponían los intereses, a la tradición y a los derechos.
Como el pasado año 2003 al que me referí, llevamos a su encuentro, las Insignias que heredamos y que nos consta que la acompañaron en ocasiones anteriores, cuando se dignó visitar la Capital de la Provincia, según nos relataron nuestros Padres ya idos y que con tanto amor y cariño hicieron esta ruta, con sus caballos, burras y carros engalanados, que la pasión religiosa les dominaba, en aquellos señalados años.
Así pues, se empieza a organizar la comitiva en la calle principal y encabezan esta incipiente odisea, una treintena de Pendones de las más variadas Comarcas Leonesas, encabezados por el Pendón de Tierra (de la Tierra, así llamado), empezándose a dibujar en el horizonte y así por toda la tarde, una verdadera estampa en la que el Cielo se recorta, peinado por las crestas de las telas de seda que ondean al viento y al par que muestran sus coloridos amarillos, rojos, verdes, cremas o violetas, no por uniformes, son menos llamativos. A sus pies, una pléyade preferentemente de Gentes Jóvenes, que se diría están revoloteando, en torno a los mástiles en vertical con animo bien claro; al tiempo que mantienen en equilibrio esos Pendones que proclaman su origen, dan Fe de las creencias Cristianas de sus Pueblos, lo que resulta ciertamente emocionante, para quienes así pensamos.
Tras ellos, una multitud de Vecinos acreditando el tesón de sus Pueblos, que para demostrar la alegría que les embarga y acordándose que así lo hicieran sus Antepasados tiempo atrás, portan Cruces y Faroles de los más diversos estilos artísticos, en señal proclama de la veneración que la Señora merece. A su lado, los Estandartes alegóricos de la Fiesta, que en cada Comarca o Pueblo dan testimonio de las virtudes que adornan a la Virgen a la que acompañan.
Sobre las cinco de la tarde, el grueso de la manifestación que vitorea el traslado de Nuestra Señora hacia León, entra en el casco urbano de Trobajo, donde queda bien reflejado, el muy especial cariño y devoción que sus Vecinos la tienen, no sin antes en las pendientes del Mirador de la Cruz, seguramente al divisar la Ciudad que muy bella se contempla, a la Virgen se la escaparía una sonrisa de complacencia y daría su bendición, no solo a quienes la seguimos, sino a los muchos que en la Ciudad viven, dedicados a sus quehaceres. Los habitantes del Pueblo de Trobajo se agolpan a los lados de sus casas por cientos, aplaudiendo con fervor y demostrando, con el engalanamiento de balcones y terrazas, en los que lucen mantones y alfombríos, la Fiesta que representa para ellos el paso de la Virgen por sus calles.
Los Pendones, que han de sortear los continuos obstáculos del tendido eléctrico y los semáforos, van separándose progresivamente de la multitud que rodea cada vez más y más a la Virgen y que es vapuleada por las muchas Personas que desean haber tenido la suerte de portar unos segundos su Trono. Desde el vehículo convertido en altavoz, más y más se intenta mantener la tensión y el ánimo alto, convirtiendo el acto en una verdadera romería de Peregrinación Mariana. Insignias, Faroles, Cruces y Estandartes de toda procedencia, siguen tras los Pendones en aparente desorden programado, entrando en la Ciudad a través del Crucero que poco antes divide, ya casi imaginariamente, el Ayuntamiento de S. Andrés y el de León y se acercan a la bella fachada plateresca del Parador, sorteando a norte y sur las aguas de las lindas y bien conservadas márgenes que del río Bernesga se divisan desde el puente romano, por el que los Peregrinos, que habitualmente salen camino de Santiago, hoy al contrario, acceden a la Plaza de S. Marcos.
Abarrotada ya de Público desde pronto, la organización se muestra insuficiente, encontrando problemas para controlar la llegada de tanto Gentío. Las Autoridades de León y Provincia, en pie a la orilla del puente, esperan como un ciudadano más, la llegada de la Señora Ilustre, a quién reciben con entusiasmo, acompañándola hasta los alrededores de la puerta de la Iglesia de S. Marcos, que a pocos pasos se halla. Recibida y en este punto acreditada tal situación, conforme al protocolo seguido para testificar su presencia, se plasman por escrito las circunstancias y competencias seguidas en estos ritos, que dan testimonio de la entrada en la Ciudad de la Bella Imagen, cesión que hacen los Ayuntamientos del Voto a la Ciudad de León, para su cuidado y veneración temporal.
Oriundo de Colombia nos explicó, que este nombre se circunscribía a su ámbito familiar y por tanto eran unas escasas Personas a quienes correspondía llevar tal Apellido, de ahí su interés al conocer ¡quién sabe si el origen de sus Mayores!. Impartiendo unos cursos en la Universidad de León, hace dos años se acercó a Solanilla para conocerlo y nos aseguró, que próximamente esperaba el regreso de su Esposa del otro lado del mar y juntos deseaban hacer una nueva visita al Pueblo, por lo que los allí presentes, les exhortamos a ello y que su presencia sería por supuesto de bienvenida.
Los Pendones, yacen desde hace largos minutos, recostados sobre las paredes del Palacio de los Guzmanes, pues sus andares son más rápidos que los del resto de acompañantes y mientras sus porteadores descansan, Ellos permanecen en reposo, en espera del correspondiente cambio de Autoridades, que será también conforme al protocolo, tal y como vengo diciendo que está escrito. Precisamente aquí, es desde donde los participantes en la comitiva, tomando este punto de la Plaza dedicada al Patrón de la Ciudad, S. Marcelo, acometen en un impulso final, el recorrido del escaso tramo que resta hasta la Catedral.
Son ya pasadas las diez de la noche y la Plaza de la Catedral, destella con los más bellos reflejos de los Faroles que la iluminan, mezclándose con los flax interminables de fotógrafos y cámaras de televisión, profesionales y aficionados, cuando los organizadores deben redoblar sus esfuerzos para ordenar la marcha, de quienes hemos hecho el recorrido y de quienes esperan. Nos colocamos al pie del Pórtico principal de la Pulcra Leonina con nuestros Faroles, ya extinta la llama de sus velas por el tiempo transcurrido y con nuestro flamante Estandarte y al lado del Ilmo. Sr. Obispo D. Julián y Sacerdotes que le acompañan, estamos a punto para la llegada inminente de la Virgen, que será cuando más cerca la hayamos tenido durante el recorrido.
Al lado de la Virgen y en los brazos junto a su Hijo Jesús, quedan depositadas las plegarias de sus otros hijos, que en el recorrido de cerca de ocho horas le hemos dirigido, cada cual pidiéndole aquello que desea o preocupa, lo que le duele o anhela, sabiendo que en el Corazón de la Virgen caben todas nuestras preocupaciones. Nos esperan los autocares, que los Aytos. han dispuesto para nuestro servicio, cuando a una hora, ya próxima al vencer el día, nos trasladan a nuestras casas, contentos y agradecidos de la tarde transcurrida. ¡Ha sido un magnífico día! Esta semana venidera, la Virgen del Camino nos consta, como no podía ser de otra forma, recibe la visita de multitud de fieles, en su casa de la Catedral, entre esas Personas y Entidades, queremos dejar constancia de la ofrenda, que nuestro equipo de León de balón mano “Ademar” hizo, de su recientísimo título conquistado en la “Recopa de Europa”.
Como a la llegada a León, en esta ocasión, a la Virgen le toca bendecir a los Leoneses en su adiós por largos años, pues no habrá de volver a la Ciudad hasta el dos mil treinta. Por tanto, dentro de veinticinco años, Ella estará aquí de nuevo, nosotros tal vez no, pero habremos sido unos eslabones más en esta historia, que así se han escrito los capítulos de esta veneración, al menos durante el siglo pasado. La peregrinación, desde la salida de la Catedral, se hace lenta como la semana anterior en sentido inverso, la preceden esos sacrificados Porteadores, a quienes corresponde el traslado de los Pendones, luego algunos representantes de los Pueblos con sus Insignias y Estandartes, quienes han preferido empezar el recorrido desde aquí, si bien el grueso de la comitiva nos sumaremos en S. Marcos, como antes dije. Tras ellos, la Virgen bien compartida y al son de la Banda de Santa Marta, que la sacó de la Catedral y la acompañará hasta el final del camino, haciendo que en varios momentos del recorrido, baile desde su trono con presteza, como si el peso de su Hijo en brazos no la obligara.
La verdad, que el baile de la Virgen, es una gentileza de la Madre para con los Peregrinos, repetida en múltiples ocasiones a lo largo de los dos días de júbilo, en varias partes del recorrido. En S. Marcelo la despiden los Eclesiásticos y en S. Marcos las Autoridades Políticas, a partir de aquí, nuevamente desposeída de sus atuendos de gala, vestida y entronada con lo habitual, Manto negro bajo Tronío de plata, emprende viaje a su Santuario, arropada por las Autoridades de los Aytos. del Voto, habiendo dejado constancia en estos dos intercambios, de manera fehaciente y por escrito como mandan las ordenanzas, del paso de la Santa Madre. ¡Ya es nuestra! algunos gritaron, cuando de regreso, la tomaron a hombros destino a su Santuario, en la Plaza de S. Marcos.
Como será evidente de ahora en adelante, cantidad importante de este público, se sumará al recorrido hasta la Virgen del Camino en un grupo homogéneo. El aspecto de la Peregrinación a partir de aquí se hace impresionante, muy superior al del pasado sábado, deja palmario el atractivo de esta Fiesta y el cariño que Nuestra Madre del Camino tiene, entre los fieles de Trobajo y las muchas Comarcas Leonesas, que se han dado cita aquí. D. Manuel y D. Teodomiro dan buena cuenta de sus dotes de comunicación e incansables alientan con todo tipo de comentarios y cánticos, no solo exclusivamente religiosos, sino también informativos que a la ocasión vienen, y así ayudan a sobrellevar la carga de la caminata a todos, los más de toda edad, que van solos con sus Vecinos de recorrido o amistades del momento, los jóvenes zigzagueantes, que deben sortear los cables y semáforos con sus pesados Pendones, que como a la ida en la vuelta se hallan, luchando también contra el viento, que en esta tarde del catorce de mayo arrecia.
Y así son los comentarios de los más, cuando también parecen sumarse a la Fiesta las primeras gotas de agua, que sin duda no quieren perderse la entrada triunfal de la Madre y cotillas ellas, pero comedidas sin duda, pues lo mismo que llegaron se van, asisten eso sí, a la postrer firma que el protocolo de esta peregrinación exige y por el que los Ayuntamientos del Voto de regreso, entregan a los Padres Dominicos, esa Joya que es nuestra Madre la Virgen del Camino para su custodia, estando ya al borde de su Recinto Sagrado, cuidados que han tenido sin duda y tendrán de generación en generación. Bajo las sedas Pendoniles, sonando acompasados los bien afinados instrumentos de la Banda de Santa Marta, con la ayuda de esas picoteras gotas de agua, que fuertes golpean cuanto hallan, impulsadas por el viento frío y silbón, con los aplausos y vítores de los presentes, que resuenan por lo alto, en la explanada que al Santuario precede y a hombros de los Frailes que a pasos atropellados la portan, es conducida la Virgen hacia el interior y triunfal entra en la Iglesia del Camino, cuando ya es la noche cerrada y pasadas las diez y media.
¡Buenas noches Madre! quienes vivimos en la Sobarriba, Villaturiel o Valverde, debemos tomar junto con las Insignias, Pendones, Faroles y Estandartes, de nuevo el autobús que próximo nos espera y regresar, satisfechos de lo hecho en tu honor, cada cual a su Pueblo, nosotros a Solanilla.
J. A. Llamazares
En agradecimiento a todos, los que de una manera u otra, participaron en la Procesión organizada en honor de la Virgen del Camino, en el quinientos centenario de su Aparición y el setenta y cinco aniversario de su Coronación. A los Ayuntamientos del Voto: (Valdefresno, Villaturiel y Valverde), al Ayuntamiento de León y a los cientos de Personas de toda clase y condición.
El Pueblo de Solanilla de la Sobarriba. |